Cómo concebir un hijo

Él no me mira tanto como a mí me gustaría. Es un hombre muy serio, chapado a la antigua. Cuando nos cruzamos en el pasillo agacha la cabeza y sonríe forzadamente. Me abre la puerta, me da los buenos días cuando llega por la mañana. Es un tío muy educado.

Pocos saben lo que piensa de verdad, lo que le pasa por la cabeza, pero a mí me cuenta sus intimidades, tenemos confianza. En la oficina se ríen de él, llega tarde constantemente y han estado a punto despedirlo. Desde que parece un niño grande hasta que es maricón, hay para todos los gustos.

Compartimos mesa y una vez se confundió de maletín del ordenador. Ese día entablamos relación, y cada vez que me pasa a mí también. A veces, me equivoco queriendo sólo para que él me llame después, y creo que él también.Leer más »

Fin al terror, adiós a las brujas.

La semana del terror de L’as cagao Lorrie Moore llegó a su fin ayer domingo, uno de noviembre, culminando así siete días de textos llenos de imágenes oscuras, miedo y todos los elementos que configuran este género. Cada día, uno o dos de los chicos de la Generación Trambólica subió un relato o un poema con una temática terrorífica para homenajear el Día de los Muertos y esa celebración que, de un modo u otro, ha acabado globalizándose: Halloween. ¿Quieres saber cómo ha sido esta semana desde dentro de las entrañas del blog literario más trambólico? ¡Quédate con nosotros!

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EL GIGANTE CORTA CABEZAS

24-cabezas

18 de diciembre de 1.959; Burbank, California. Casa materna.

Edmund no comprendía porque tenía que irse solo a dormir al sótano mientras que su madre y sus dos hermanas dormían arriba. Ahora él estaba allí solo abajo en el infierno. El cielo estaba reservado para las mujeres. Nada de lo que hacía le parecía bien a su madre. Mamá siempre le estaba gritando y riñendo. Le decía que no servía para nada y que aprendiera de sus hermanas. Ellas lo hacían siempre todo bien.Leer más »

El borrón de tinta

Me desperté muy temprano, miré por la ventana y había amanecido hace poco. El cielo aún no era azul del todo. Me dolía la espalda, cosas de dormir en el sofá, probablemente; pero es que la cama ya no me daba tregua. Subí las escaleras sin hacer ruido, pese a estar sola en casa. Claro que en un caserón así de viejo nunca se está sola del todo, ¿no? En un acto reflejo me iba a mirar en el espejo del baño. Me volví a medio camino, no estaba segura de si había llegado a ponerlo aún. Puede que esta casa fuera más vieja que mis seis hermanos y yo juntos, pero para mí, que la acababa de comprar, aún era nueva; todo estaba por estrenar. Todo excepto, claro está, la cama. Me lo habían advertido los de la inmobiliaria, pero no me pude resistir, tan grande, con un dosel de seda blanco y ese cabecero con ángeles tallados me conquistaron. Me sentía como una princesa. Todo eso fue antes de las pesadillas, ahora ni podía dormir ni me sentía como una princesa. Aquella figura sin apenas definir, borrosa, tal vez hombre tal vez mujer, me perseguía. Se convirtió el dormir en mi mayor miedo.Leer más »

Desde las alturas

Te miro. Y a ti, y a ti, y a ti también.

Os observo desde las alturas.

Y desde aquí no podéis ganar. Nunca ganaréis, siempre moriréis.

Sólo sois personas, personas muy pequeñas.

Cuando os unís hacéis grandes cosas, pero no podréis con nosotras.

Porque cuando tú duermes, yo vigilo. A ti, sí, a ti.

Y me río de tus pesadillas, porque soy yo quien aparece.

No existe el más allá ni el más acá. Sólo existo yo.

La soberbia de las criaturas de la noche,

la soberbia de quien controla la ciudad desde las alturas.

Una serpiente que volaba y le cortaron la cabeza.

Yo soy más alto que su dios

y por eso construisteis una iglesia debajo de mí.

Y ahora sólo me queda vigilar la ciudad, de noche.Leer más »

Lectura terrorífica en Casa Tomada

No podríamos estar más contentos. Y todo es gracias a vosotros.

Hemos tenido tanto éxito con la Semana del Terror de L’as cagao Lorrie Moore, que hemos decidido hacer una lectura en Sevilla de varios de nuestros relatos. Será el viernes 30, a las 18:30, y el lugar elegido no es cualquiera, será en Casa Tomada (Calle Muro de los Navarros 66), la librería y escuela de escritura más trambólica de Sevilla. No podríamos hacerlo en cualquier parte.

En esta lectura participarán nuestras trambólicas Adriana Tejada, Lidia Rodríguez y Esperanza Fernández, que leerán textos suyos y de otros compañeros que participan en L’as cagao Lorrie Moore. ¡Qué mejor representación de nuestro blog! Pero como leer nuestros textos nos parece demasiado aburrido queremos invitaros a que lo hagáis con nosotros. Si tenéis cualquier cuento, relato, poema, microrrelato, diálogo o cualquier historia de terror, queremos que lo leáis con nosotros. Sí, sí, para ti también. Solo tienes que estar allí para poder leer, así que no puedes faltar a esta lectura terrorífica.

#LecturaTrambolica

Si queréis más información entrad en el Evento de Facebook e invitad a toooodos vuestros amigos. Y ya que estáis seguidnos en nuestras redes sociales eh!

Os esperamos el viernes. ¡Únete a los trambólicos!

Dolor de uñas

A Sook Yun le dolían las uñas. A sus treinta y tres años, se sentía vieja. Del mismo modo que se había sentido vieja a los veintidós, cuando se descubrió celulitis en los muslos, o a los veintiséis, con aquella maldita cana. El continuado uso de zapatos de tacón alto le había pasado factura a los dedos de sus pies, provocándole un dolor agudo e insoportable bajo las uñas. Por culpa de eso, su primera noche en Bangkok había acabado antes de lo que esperaba.

Yoon y Ha-Neul habían pasado de sus súplicas de volverse al hotel, en aquellos momentos debían de estar restregándose con algún tailandés bronceado. Había sido así desde que habían bajado del avión. Ahora Sook Yun volvía sola al hotel, con los sencillos zapatos de cuña beige en una mano y el bolsito colgando de la otra.

Aún a aquellas horas de la madrugada, los puestos de comida rápida emanaban nubes de olores picantes y dulces, aprovechando el hambre enajenada de la treintena de viandantes que deambulaba por allí. La avenida peatonal estaba techada con hileras de farolillos de papel rojo. Pero, tras quién sabe cuántas noches de borrachos y vándalos, la mayoría colgaban, rotos y desgarrados, o se esparcían por la calzada. Sólo unas pocas bombillitas seguían brillando tras el papel, proyectando escasos retazos de luz carmesí.

Una persona llamó la atención de Sook Yun. Caminaba en su mismo sentido, unos metros por delante de ella. Se tambaleaba de un lado a otro, arrastrando las piernas. Sus brazos colgaban a sus costados, y su cabeza se meneaba de un lado a otro. En un principio, le resultó cómico y penoso. Un pobre borracho solitario deambulando por una zona de marcha no era nada inusual.Leer más »