Motor oxidado

De los tantos problemas que en nuestro mundo existen y que siempre existirán, sino iguales, parecidos, pues  para que el mecanismo de nuestra sociedad funcione se precisa de ellos, hay uno en concreto que considero ligeramente más importante. Al menos desde el lugar desde el cual yo miro, que es la perspectiva de lo que no se ve salvo gracias al sentido aparentemente irracional del instinto y las emociones. Hablo desde un punto de vista práctico, y si fuera otra la situación en la que nos encontráramos, tal vez daría mayor importancia al problema que puede suponer la supervivencia. Pero, dado que nuestra supervivencia biológica está asegurada gracias a la realidad que habitamos, y no solo eso, sino que se prolonga durante más años que en cualquier otra época de la humanidad conocida, el asunto que me inquieta hoy es la calidad de esa supervivencia. El no solo existo en este mundo y es la inercia la corriente que me mantiene con vida; sino que vivo, siendo la vida considerada como algo más que una simple ocupación del espacio e interacción pasiva con el entorno.

No hay forma concreta ni palabra única para definir el problema al que refiero, ni tengo necesidad o interés alguna en buscarla ni categorizarla; pero, henchido por el sentido práctico y limitado por las trabas de nuestra cognición y lenguaje ante la expresión de conceptos ligeramente abstractos, intentaré resumir el problema en base a algunas palabras como son el arte, cultura, sedentarismo, estímulos, impulso, muerte del alma.Leer más »