Estefanía en febrero

Al contrario que al resto de los niños de su edad, a Estefanía no le gustan demasiado los fines de semana. Cuando, al sonar el timbre de las dos en punto, todos sus compañeros salen corriendo de clase, ella aprovecha siempre los últimos segundos de esa semana ya extinta para recoger uno a uno sus lápices de colores y guardarlos en el estuche. Sabe que se mezclarán una vez dentro, pero ya ha hecho de aquello un ritual, y primero busca el rojo. Más tarde el azul y luego el amarillo. En último lugar siempre va el verde. Tras los colores el sacapuntas. Y al final del todo, justo antes de cerrar la cremallera, la goma de borrar, que más que borrar emborrona de tantos colores como está teñida. Mientras realiza esa tarea y se asegura de que los demás se hayan marchado, lanza alguna que otra mirada furtiva a su maestra, que suele andar borrando la pizarra o recogiendo los libros de su escritorio. Rosa es joven y es guapa, y además tiene el pelo casi rojo, algo que a su alumna le encanta. Tras cerrar la cremallera del estuche, se dispone también a guardar sus libros y cuadernos en la mochila. Lo hace con la lentitud que trae la tristeza. No sabe por qué, pero siempre se pone triste los viernes a partir de ese momento. Y a veces siente unas ganas casi incontrolables de abrazar a Rosa. Aunque claro, jamás lo ha hecho.

Leer más »

Los desconocidos

Hoy he presenciado un encuentro entre dos extraños que antes de llegar a serlo se extrañaron con pavor y furia, como si tras aquel amor ruinoso solo quedara el vacío eterno para ambos. He sido testigo de su ignorarse mutuo, como deseando que el otro no hubiera advertido la presencia propia. Como si pensaran que el paso de los años les hacía inmunes a aquella soldadura que, supuse, debía de unirles todavía aunque fuera para sentirse cerca en aquel instante.

Estudié sus gestos con detenimiento y no eran aquellos que trae el amor, espontáneos y libres ante la mirada de cualquiera. Habían adquirido el tinte grisáceo de todos los sentimientos que, por no ser buenos, pasan desapercibidos en cafeterías como aquella.

Él miraba compulsivamente el reloj de pulsera desgastado que ella, al descubrir en un vistazo de soslayo, recordó en un estuche aterciopelado que envolvieron sus manos jóvenes hace muchos noviembres. Ya no eran aquellas manos que sostenían la pequeña taza de café, maduras, rebosantes de experiencias que borraron las huellas que él dejó algún día.

En perfecta sincronía, las miradas se turnaban. Los segundos exactos de espera eran cumplidos por los ojos de ambos antes de lanzarse a la aventura de asomar la vista tras sentirse observados por el otro.Leer más »

Los estantes cromáticos, los semblantes dibujados

En el callejón más remoto del barrio de Santa Cruz se encuentra la que sin duda será la tiendecilla más pintoresca de toda la ciudad: la tienda de máscaras hechas a mano de Enrique Pino, al que todos en la zona conocen como Enriquete, hijo de Enriqueto, nieto de Enrique.

No podrás pasar por aquel angosto pasaje sin fijarte en la maravillosa cristalera en la que, a modo de escaparate, se exponen máscaras de todos los tamaños, tipos y colores. Carteles con precios las acompañan, también adornados con cintas brillantes que los atan a los orificios que permiten la visión. El mismo precio escrito en el sofisticado pedazo de cartón que cuelga de cada careta se convierte en un adorno más: su color cambia, a juego siempre con la máscara cuyo coste indica.

Leer más »

No

(Este relato posee contenido sexual explícito)

Era la única palabra que sabía, debiera haber dicho hace ya demasiados años. A los demás y, sobre todo, a sí misma.

Hoy, cuando recuerda aquella etapa de ingenuidad y niñez, le asaltan dudas sobre si, aparte de lo que sabe que siente con seguridad, existe algo más. Algo que se niegue a admitir por rechazo a lo que fue de ella durante algún tiempo. Y es que por muy cándida que se mostrara a ojos de otros, su mente viajaba por derroteros ya explorados cuando aún guardaba juguetes en el armario.

Ahora lo sabe. La prisa que la invadió por probar aquello que no le correspondía, la inmadurez de sentirse madura, el latido de más abajo y las ganas de explotar la hicieron lanzarse de un precipicio muy alto. El paracaídas estaba de más. Y del golpe resultó un dolor más intenso a largo plazo de lo que jamás pensó.

Leer más »

Marina

Esteban nunca duerme hasta más de las ocho. Pero hoy es un día especial. Tiene invitada en casa y ayer estuvieron ocupados hasta tarde. Y por eso el reloj que hay sobre su cama, a modo de cabecero, marca las once menos veintidós minutos. No es que sea demasiado habladora en determinados momentos. Apenas hizo ruido anoche. Pero a él se le antoja divertida y sexi. En sus gestos, en sus muecas y su manera de cerrar los ojos y apretar los puños. Fuerte. Como si así fuera a desaparecer de allí.

En el pub irlandés donde se conocieron a la una menos cinco dijo que se llamaba Marina. Podía ser verdad o no serlo. Y por eso, cuando llegaron a casa a las tres y diecisiete, Esteban se encargó de mirar su cartera mientras ella entraba en el baño: Marina Gil Garcia. 18 de noviembre de 1985. Hija de Francisco y María del Carmen. No quería faltarle al respeto llamándola por otro nombre que no fuera el suyo.

Leer más »

María a los catorce

maria_a_los_14Debía de llevar unos cinco, tal vez seis meses yendo a aquella casa cuando lo encontré. Recuerdo que era verano. Había conocido ese pasillo infinito y oscuro en invierno. Ya en primavera sabía recorrerlo a ciegas contando los pasos. Desde el salón, doce hasta la salita, cinco más hasta el cuarto de María y otros ocho hasta el baño, girando a la izquierda en el tercero. Y entonces, un domingo cualquiera de julio, salí de su habitación ya vestida y allí estaba como si nada. Colgado junto a la puerta, tan sobrio. Ni siquiera recuerdo el marco que tenía al principio. Tampoco es que pueda acordarme del que tiene ahora. Jamás me ha importado eso. Recuerdo aquel papel tras el cristal y la impresión que me provocó ver por primera vez el carboncillo impregnando el blanco algo envejecido.

“María con 14 años”. Así estaba escrito. Y una María más aniñada que la que estaba acostumbrada a observar cuando parecía no darse cuenta había sido inmortalizada allí. Y no sé cuánto tiempo inmortalicé mi mirada, pero algo ocurrió durante unos instantes, hasta que la María de 30 años me devolvió al mundo real.

Leer más »

El ciclo Nuevas Miradas III ya tiene cartel y fechas

Organizado por la Sección Juvenil de la PLACA, cuenta con una docena de creadores, entre los que se encuentran tres artistas plásticas 

NM3 (1)El ciclo organizado por la PLACA (Plataforma Chilango Andaluz) que ya hemos anunciado en este portal, Nuevas Miradas III, ya tiene fechas. ¡Y están muy cerca! El pistoletazo de salida será el próximo sábado 12 de septiembre. Esa noche contaremos con Mallinalli Balazo, Sebastián Espadero, Lidia Rodríguez (¿os suena de algo?) y Pedro Bidón. Habrá una segunda noche el día 20 de este mes, y allí podrá verse a Irina Lara, Guillermo Marín, Luna del Alba y Noelia Morgana. Para finalizar, el día 25 de septiembre, viernes, cerrarán el ciclo Cynthia Veneno, Carmen Barranco, Antonio Sancho y María Vázquez.

¿Dónde? Las tres noches del ciclo tendrán lugar en ‘La casa de Max’, sita en la calle Álvaro de Bazán, 6 (muy cerca de Torneo). A las 20.30h. las puertas de Max estarán abiertas. Desde este blog queremos publicitar la iniciativa, en la que algunos colaboradores han tomado parte en ésta y otras ediciones.

No dudéis ni un segundo en acudir a este evento. Merece la pena.

Donación sugerida, 2€.

El marido de la mujé dehcarsa

—¡Señora! ¡Señora, buenos días! ¡Señora!

Ahí estaba Bernardo. ¡Vaya horas! Ana María pulsó el botón del mando a distancia para parar la reproducción del vídeo y se levantó lo más rápido que le permitieron sus fuerzas de la silla. Últimamente el reúma no le estaba dando ni una tregua. Bernardo siempre tenía el don de la oportunidad. Al menos ahora estaba viendo un capítulo grabado y podía pararlo. Pero no sería la primera vez que le fastidiaba el final de ‘La ruleta de la suerte’ o la parte de los cotilleos de ‘El Programa de Ana Rosa’. De todos modos, no le diría nada al respecto. Debía de llevar un buen rato llamando al timbre, como siempre. Ni siquiera se había enterado hasta que le escuchó vociferar. Quizá era verdad eso que le decían sus nietos de que tenía la televisión muy alta.

Leer más »

La Plataforma Chilango Andaluz presenta ‘Nuevas Miradas III’

¡Hola! Esta vez me ha tocado a mí dejar rastro en nuestra sección de noticias para hablaros de un interesante ciclo organizado por la Plataforma Chilango Andaluz (PLACA) que tendrá lugar al término del verano en Sevilla: ‘Nuevas Miradas III’. En él, un diverso número de artistas (no solo de las palabras, sino plásticos o músicos) nos deleitarán con sus obras durante varias noches de los meses de septiembre y octubre.

Pero no nos adelantemos, porque aún se encuentran en la fase de recogida de textos y demás muestras de arte. Y de esto mismo queríamos hablaros: si os gusta la idea, tenéis algo que compartir y os atrevéis a hacerlo, podéis contactar con la Sección Joven de la PLACA. ¿De qué manera? A través de su evento en Facebook. En él, se resumen las bases de la convocatoria, entre las que destacan:

  • Tener 29 años o menos.
  • Escribir, ser artista plástico o audiovisual, hacer algún tipo de música.
  • Poder enviar una muestra de la obra junto con una fotografía tipo carnet a seccionjuvenil.placa@gmail.com.

¡Eso es todo! Gracias a este ciclo se han dado a conocer a nivel local un buen número de escritores y artistas. Sevilla es una ciudad en la que la cultura está en plena efervescencia. La participación en este ciclo supone la posibilidad de formar parte de eventos futuros y, ¿por qué no?, publicar o exponer tus obras.

Y hablando de ello, ya ha sido publicada la antología de la I Edición de Nuevas Miradas (Nuevas Miradas I: La generación de la sangre) por parte de la editorial Ultramarina C&D. Y, en cuanto a la II Edición, se ha puesto en marcha la selección de textos. ¿Y quiénes forman parte de estas antologías? Pues los participantes de las pasadas convocatorias. O sea, que si te animas podrás formar parte de una publicación como ésta, que fue presentada en la pasada Feria del Libro de Sevilla. ¿Qué más se puede pedir?