Balas de versos

Te duelo tanto que mis huellas han borrado la tinta de todos tus poemas.

No hay paz para ti.

Dios ha decidido no darle tregua al río de lava que sangra desde tu corazón hasta mis arterias. Si pudiera ver a través de él, solo encontraría una habitación oscura con una única bombilla que parpadea a la espera de que algún barco se deje guiar por tu faro (roto, despedazado). Así sois desde que un día, decidisteis romper todas las farolas de mi calle para ser una luz perdida en mitad de un océano que abarca avenidas, salas de multicine, semáforos en rojo y retrovisores de coches con pintalabios que no son los míos, a la espera, siempre, de que algún guardacostas, o un autobús nocturno, cualquiera, os traiga a casa, y os rescate.

Esperança Torres