Pose

Se desliza las braguitas azules por los muslos y se arregla con el meñique la esquina suelta de las pestañas postizas. Nunca se ha sentido tan vacía. Cuando sale del retrete, su reflejo en el espejo del baño público le devuelve una mirada de decepción con la peluca torcida. Se endereza el flequillo sobre las cejas y sale como un rayo del baño, sintiendo en la nuca y en lo corto de su falda los ojos de las tres chicas que se maquillan en la otra esquina. Tienen que haberse cruzado con él cuando salía.

El caleidoscopio de colores la engulle cuando sale al pabellón principal. Todas las caras pintadas, todas las voces, tan agudas y graves. Da vueltas entre los puestos buscándole, con un reflejo de náusea subiéndole por el esófago. Alguien se hace una foto con ella. Alguien le pone la mano en el hombro haciéndose una foto con ella. Alguien grita de emoción al verla. Ella huye. Otro flash. El rosa. El flash azul. La peluca roja. Los pechos de una chica en bikini. Un rifle. Otro flash. Su pelo sintético sobre sus párpados. Dónde está. No le encuentra. La luz de la salida es blanca. Se aferra a ella.

Sale y el aire respirable le saca por fin el vómito de dentro. Unos cuántos se espantan. Ella corre de vuelta al baño. Se limpia las comisuras y se retoca el pintalabios. Pone bajo el agua corriente la punta de su peluca sucia y después bajo el secador de manos. Tiene los ojos rojos. Parpadea con fuerza y sale de vuelta al pabellón. Al pasar junto a la puerta ve a alguien con una fregona y acelera el paso. Sube a las gradas y desde lo alto tampoco le ve. La masa de carne de colores más abajo se funde y se deforma, una pareja se besa en una esquina y sus bocas de desdibujan en una amalgama borboteante.

De pronto no recuerda cómo salir de ahí. Se deja caer en la grada y el asiento de plástico se le pega a los muslos sudados como una trampa para moscas. Todo huele a laca, tan dulce que se le atranca en la laringe y no le deja respirar. Nadie la encuentra. Por qué no hizo un bolsillo en el traje para guardar el teléfono. Dónde está. Por qué todo huele a putrefacción. Por qué nadie la encuentra.

Alguien se hace una foto con ella. La esquina de la pestaña se le ha despegado otra vez.

 

 

Inspirado en el corto de animación «ME!ME!ME!».

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