Cómo concebir un hijo

Él no me mira tanto como a mí me gustaría. Es un hombre muy serio, chapado a la antigua. Cuando nos cruzamos en el pasillo agacha la cabeza y sonríe forzadamente. Me abre la puerta, me da los buenos días cuando llega por la mañana. Es un tío muy educado.

Pocos saben lo que piensa de verdad, lo que le pasa por la cabeza, pero a mí me cuenta sus intimidades, tenemos confianza. En la oficina se ríen de él, llega tarde constantemente y han estado a punto despedirlo. Desde que parece un niño grande hasta que es maricón, hay para todos los gustos.

Compartimos mesa y una vez se confundió de maletín del ordenador. Ese día entablamos relación, y cada vez que me pasa a mí también. A veces, me equivoco queriendo sólo para que él me llame después, y creo que él también.Leer más »