Anatomía de un ramo de flores

Es curioso comprar un ramo de flores. Para empezar, para alguien como yo, es casi imposible de elegir cuando se compran para alguien como tú. Llegas a la tienda sin saber muy bien qué quieres, ni para qué. Pero concienciado de que no importa qué precio tenga el ramo, mientras sea el más grande y bonito. Le preguntas a la encargada que qué puede ser lo mejor para alguien así y así, y ella te acaba enseñando toda la tienda. Al final comprendes que en el amor el tamaño no importa, que es mejor la sencillez, y que vale más una carta de tu propio puño y letra, que unas flores de oro. Y al final, sales de allí con un ramo clásico variado.

De pronto, atraes la atención de todo el mundo.  Y la mayoría sonríe con los ojos brillantes. Con ciertas diferencias entre hombres y mujeres. Muchos hombres parece que sonríen como diciendo “Seguro que la has cagado, y vas a intentar un clásico”, otros sonríen hacia dentro, pues les acaban de recordar que hubo una época en que ellos también hacían esas cosas, y ahora volverán a hacerlo. Las mujeres se sorprende más, y sonríen con más picardía, como si fuese un divertido y anticuado acto romántico, o como una chispa de esperanza de que aún existe el romanticismo. Puedo ver cómo en sus ojos se representan escenas, arrodillado, felicitándote por nuestro aniversario, presentándome en tu puerta para sacarte a cenar en una ocasión especial. Ninguna parece pensar que no hay más razón que la de intentar hacer tu día al menos un poquito más feliz.

Además, la propia anatomía del ramo de flores incita a esto. No puedes llevarlo con el brazo estirado hacia abajo, porque alguna se puede caer o chocar contra las piernas. Ni meterlo en una bolsa o debajo del brazo, porque los pétalos podrían aplastarse. Y el ramo debe estar perfecto. La única manera, es con el codo flexionado en forma de “L”, con las flores pegadas a la cara. Lo que acentúa más la imagen de hombre romántico, y da la sensación de que la voy ofreciendo constantemente (ahora que lo pienso, tal vez sea por eso que algunas mujeres sonreían).

De cualquier forma, ayer, mientras caminaba por la calle, pensando en cómo podría realizar un gratuito acto para reforzar nuestro cariño, me di cuenta de que me siento bien llevando un ramo de flores, porque es una manera silenciosa de decirle al mundo, que estoy enamorado de ti.

Sé que necesitamos este espacio, y que no es nada malo. Pero al menos, ahora, en mitad nuestra no se quedará un aire vacío, sino que estará lleno de flores.

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s