Vestido para salir

Madurar. Ella se dio cuenta que debía madurar el año que sus padres le dijeron que de sus bolsillos no podía salir ni un euro más. Con una Carrera Universitaria, un Master privado y acabando el  Doctorado en Bioquímica, eso de vivir a costa de papá y mamá se hizo harto complicado. Recuerdo que ese año, lo vivimos como si fuese el último.

Comíamos juntos casi todos los días, dormíamos en mi piso cuatro veces por semana, nos saltábamos las clases para irnos a pasear al centro y, planeábamos días de biblioteca que acababan en jornadas intensivas de cama. Debíamos exprimir el trocito de limón que nos quedaba.

Cuando me lo contó, no dejó que las lágrimas saliesen de mis ojos. Ella, con su madurez innata y el corazón encogido, me repitió una y otra vez que no había por qué preocuparse, que todo saldría bien.

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