Una noche online

Estoy en un campo hablando con mi ex. No logro escuchar lo que estamos hablando pero parece que estamos de buen rollo; una mezcla de lo que pudiera haber sido y de lo que nunca será pero que está siendo en este momento.

Me invade una sensación de partido concluido pero con insatisfacción del resultado obtenido, con la certeza de que no habrá prórroga porque además sé que el resultado sería el mismo. Es un resultado justo. Es exactamente el que tiene que ser. Suspiro.

Me muevo hacia el otro lado de la cama justo cuando aparecen mi novia y su ex. Todo esto me resulta muy extraño y a la vez familiar. Parece que todos nos conocemos y nos admiramos. Sonreímos y tenemos gestos de cariño y de aprobación y nos mezclamos en el sueño en una realidad más real que la misma  realidad. Ahora me vuelvo otra vez para el otro lado de la cama y el gato se molesta inquieto por mi inquietud novedosa. Estoy hablando algo con el ex de mi novia mientras que mi ex habla con mi novia. Es una tertulia del revés. De repente, no sé si desde dentro del personaje del sueño o desde fuera de él como el personaje real que está soñando, me muevo en la cama y veo a todos amándonos.

Y parece agradable ese sueño. En ese momento parece que se caen los prefijos y los pronombres. Se caen los ex, los mis y los tus y quedamos  solo nosotros: un nosotros a secas. La sensación de no pertenencia se me desvanece ante el desvanecimiento del sueño y el surgimiento de la otra realidad que damos por hecho como la única real.

Es de madrugada y me encuentro desvelado en todos los sentidos. Establecido en la realidad paralela de fuera del sueño me sonrió al saber que la tertulia y los amantes desposeídos siguen amándose allí en el sueño, fuera de esta realidad desprovista de realidad, allí en la realidad del sueño, siguen los vínculos reforzando los vínculos de esta realidad rara y despierta. Acaricio el gato negro que seguro que sabe de lo que hablo y estiro mi mano hacia la mesilla alcanzando el iPhone. Lo desbloqueo y su luz ilumina los ojos del gato sorprendido de mis horas. Abro la carpeta de las fotos y veo las del viaje a la isla con mi novia real del sueño. La isla es preciosa. Ella es preciosa y me doy cuenta que yo también. Todo es precioso y exacto. Pienso en las  lágrimas que derramó en la casa de la isla sobre mi cara y que no eran por mí. Su ex real, el del sueño, apareció desde las profundidades y me arrebató por un momento algo que nunca se puede tener más que a momentos; la profundidad de una mujer. Me alivia saber que lo sé. Intentó encajar con amor y valentía esa idea y las lágrimas robadas. Absurdamente tengo celos del amor que le tuvo y miedo del que le tiene y del que le tendrá. Como si ese amor gastara el mío. Mientras pienso que es absurdo intento no olvidar estúpidamente el amor que me tiene a mí ahora. Recuperó ese amor a través de la intuición y me meto en Facebook. Bicheo vídeos y mensajes en mi muro.

De repente la soledad de una luz verde a la derecha llama mi atención. Ella está conectada al chat de Facebook. Me da un vuelco el corazón. ¿Qué coño hace metida en el chat a esta hora de la madrugada? ¿Con quién cojones estará hablando? Esto no es normal. Es muy raro. Tengo el impulso de escribirle. Pero no lo hago. Me para la idea de parecer un novio celoso y paranoico aunque sé que no lo soy, pero aún me importa lo que puedo parecer y sobre todo lo que puede parecerle a ella. Entreno la contención y la confianza. Entro en el plano mental de lleno. Se me presentan todas las posibilidades en un segundo. Soy muy rápido en ese plano. Contaré en varias líneas lo que se me presentó en un instante: Se ha despertado y se ha metido como yo en Facebook. Pero pienso que si se mete en su muro del Facebook no aparece conectada. Para aparecer conectada tiene que estar en el chat. Si está en el chat o está hablando con alguien o mirando un mensaje anterior o respondiendo.

Manda huevos que nunca me desvelo y me desvele justo esta noche. Manda huevos que además me dé por meterme en Facebook de madrugada cosa que jamás hago. Manda huevos que al meterme vea la luz verde del chat de la chati. Y manda huevos que justo el día que me desvelo, a la misma hora ella esté despierta también de madrugada y además se meta en Facebook y yo también. Las posibilidades de coincidencia son muy escasas. Es imposible que sea una casualidad.  Ya no hay casualidades. Por lo menos para mí. Y esta es muy clara. Alguien, yo mismo en otro plano, me ha despertado y me ha llevado desde la mano hasta aquí para darme esta información. Me ha despertado y ha provocado que me meta en Facebook para que lo vea. Esto último no lo dudo. Me han llevado hasta este punto. La pregunta ahora es para qué. ¿Para qué me dan esta información? ¿Qué se supone que tengo que hacer con esto? ¿Dónde lo coloco?

Se me presentan dos opciones. La primera es que me dan esta información como aviso de que está sucediendo algo. Y la segunda es que me la dan porque saben que dándomela me hace entrar de lleno en la desconfianza. Me dan justo donde me tienen que dar. Directo a mi asunto ahora. Por otro lado sé que llevan varias dándome ahí, justo donde tengo que trabajar. Últimamente me suceden cosas muy raras.

Informaciones y sensaciones que me llegan muy claras. Salgo del plano mental y me sumerjo en el emocional.

En el plano emocional aún me pierdo más. Aquí navego torpemente entre las aguas de la emoción. Experiencias pasadas y traumas me hacen naufragar rápidamente. Soy consciente de ello y me salgo rápidamente de este plano.

Me voy a la intuición que es donde me muevo mejor y con más soltura. En este plano estoy completamente online con el faltante. Me susurra al oído lo que no veo desde aquí. Me avisa de las intenciones de las personas, de las decisiones que tengo que tomar, me derriba miedos y creencias. La intuición me dice que la información es buena pero me avisa de que la mente la quiere colocar a la fuerza en el sitio donde ella conoce. Me invita abrirme a la confianza y la no interpretación. Le hago caso y me dispongo a seguir durmiendo.

Apago el móvil y me doy la vuelta. Quiero seguir durmiendo y lo consigo. Nada me quita el  sueño ahora.

La intuición de que todo está bien me mece.

La intuición de que tengo que seguir a esa mujer me llega clara.

Me duermo en la confianza y sintiendo un fuerte amor hacia ella.

Estoy completamente online conmigo mismo pero soy como un niño que aprende a montar en bici. Solo necesito tiempo para montar esa bici con más confianza. Para ver todo más claro.

Sé que soy intuitivamente libre.

Sé que estoy online y que no es fácil.

Y sé que la amo desde la libertad.

Sé que me ama desde su libertad.

Y mucho.

Ambos.

No permitiré que mi mente bloqueé mi intuición.

No puede hacerlo.

Estoy online con mi origen.

 

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