Alma

Aún hoy en día los ojos de Alma me parecen los más bonitos que he visto nunca; sus pestañas negras y espesas, esa pupila del negro más intenso del mundo, y cómo olvidar ese color turquesa tan hermoso. Todo eso unido a su pequeña barbillita respingona, su boquita de color rosa, sus mejillas sonrosadas, su piel de porcelana y sus tirabuzones negros la convertían en la más hermosa de todas. Recuerdo que nada más llegar se convirtió en la preferida y todas querían imitarla. Y mientras yo, que tantas noches había pasado en aquella cama tan caliente, apartada, fuera de su abrazo protector. Lo que al principio era admiración se convirtió al poco tiempo en odio, rabia, celos, y porqué no decirlo, envidia. Y fue por esta razón que hice lo que hice.

Aquella mañana despejada apenas había nadie en la habitación. Alma y yo reposábamos tranquilas en la ventana junto a otras mientras veíamos el avance del día y esperábamos a que llegase la tarde. En el delicado zapato de terciopelo rojo de Alma había una pequeña inscripción que decía Hecho en India. Yo me había dado cuenta del pequeño grabado y de que en casi todos los zapatos de las demás en vez de India ponía Japón , pero el resto de mis compañeras no eran tan observadoras como yo. Me esperé a que se distrajesen para atacar a Alma. Le pedí delicadamente que me prestase su zapato, idéntico al mío, aquella mañana y por supuesto accedió sin problemas. Leer más »