Verano

Tus pupilas de oro liquido

se fundieron en mis rodillas.

Era tarde. Silencio, negro y frío.

Tu sonrisa descansaba en el alzeifar

y veía pasar las golondrinas.

¿Es verano? Me preguntas

y acaricio tus cabellos,

negros, como la noche.

Las nubes cárdenas nos ven

y en silencio guardan el deseo.

Te añoro, me susurras.

Si aún estoy aquí.

Niegas levemente, haciendo

de mi alma un nudo.

Ya no es verano,

y tú, hace tiempo que te fuiste.

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